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El síndrome K, por Aglaya Kinzbruner

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12.04.2026

El síndrome K, por Aglaya Kinzbruner

En el mes de septiembre de 1943, el coronel Herbert Kappler, jefe de las SS (Sturmstaffel), la crema y nata del ejército alemán, sentado en su escritorio de la Sede Principal de las SS en la Vía Tasso en Roma, tuvo una idea que en ese momento le pareció genial.

Se puso en contacto con las autoridades competentes y les dijo que les daba 36 horas a los judíos de Roma, del gueto, de Trastevere y de toda la ciudad de producir y entregarle 50 kg de oro. En caso contrario se los llevaría todos para Auschwitz. «¡Qué idea tan buena!» – pensó. Luego se puso a lustrarse las botas de polvo imaginario.

El Vaticano que se entera de todo, no sería el Vaticano, empezó donando 15 kg. Pero, ¿36 horas? ¿Cómo conseguir tanta plata, más bien tanto oro en un país donde lo que más había era hambre pura y dura?

Una vez que Italia se pasó del lado de los Aliados, los alemanes, llenos de rencor, peinaron toda la comarca rodeando Roma y no hubo árbol, viñedo, huerto que pasaran desapercibidos. Kartoffeln, kartoffeln, papas, pedían y el delicioso vino romano de los Castelli.

Mientras tanto en el gueto empezaron a recoger zarcillos, collares, brazaletes, aros de........

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