El búho, por Aglaya Kinzbruner
El búho, por Aglaya Kinzbruner
La semana pasada, como a mediados, entró a la Universidad Simón BolÃvar un búho. Él habÃa visto uno, en Sartenejas, a la entrada del rectorado y trató de entablar conversación, asà a su manera, ululando, pero el otro, frÃo como la piedra, ni volteó.
Él no se ofendió, era demasiado sabio para eso, sino que aleteando empezó a pasear por ahà y se metió en un auditorio y viendo que unos estudiantes, pocos para ser sinceros, le querÃan sacar una foto, alzó vuelo y se colocó desafiante encima de una pizarra verde. ¡Asà que sacaran las fotos que querÃan!
Él se daba su puesto. No era como el otro, el de ónix que de tanto que lo sobaban para que les diera suerte, le brillaba la nariz como borracho. Él habÃa venido para un cometido y lo iba a cumplir, avisar que venÃan grandes cambios en el paÃs.
SabÃa perfectamente que no todos los humanos son iguales. Algunos saben interpretar las señales y otros no. Tampoco sabÃa la mayorÃa que aunque no pudiese hablar, él conocÃa varios........
