Un bluff llamado Álvaro
Un bluff llamado Álvaro
Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid / Europa Press
El efecto Arbeloa duró poco. Muy poco. Como un espumoso barato: ruido al abrir, gas en el descorche… y sin llegar ni al brindis. Álvaro ya no engaña a nadie. Ni al madridismo. Ni al vestuario. Ni, lo que es peor, a sí mismo.
Su balance al frente del Real Madrid será paupérrimo. Aunque se mantenga altivo en sus discursos. Llegó con el pecho inflado. Con el discurso del club. Con el ADN madridista de raza. Con veinte años "en esta casa". Con el lenguaje de los que se saben intocables porque les han designado a dedo desde el despacho de quien todo lo decide.
Llegó como si saber qué es el Madrid bastara para entrenarlo. Espóiler: no basta. Su debut fue un manual del horror. El Albacete. Un segunda. Un equipo en descenso. Derrota 3-2. Será historia en la Copa del Rey. La primera vez que el Albacete ganaba al Madrid. No le salvó ni la niebla. Una metáfora perfecta que nunca vio con claridad. Mañana se lo juega todo a una carta. La de siempre, la Champions. Su última bala. La que siempre salva a los que no........
