En tiempos de VAR
Los árbitros siguen en el punto de mira pese a la ayuda del VAR y la sala VOR / Juanjo Martín / EFE
Todo empieza con un amigo. Futbolero. Tecnólogo. Un día dice: basta. Escribe sobre el surrealismo del VAR. Me hace pensar. La tecnología nunca es la pregunta. Siempre aparece en la respuesta. Sin ciencia, sin innovación, el mundo no avanza. El debate no está en la herramienta, sino en su uso.
El fútbol con VAR es, objetivamente, más justo. Ha corregido fueras de juego milimétricos, penaltis invisibles, agresiones que escapaban al árbitro. Ha reducido el error grosero. Ayuda, menos de lo que debería al trencilla. Y, por tanto, vive instalado en la sospecha. No maten al instrumento. En muy poco tiempo ha aportado más equidad que décadas de polémicas infinitas.
Ser árbitro es muy difícil. Veintidós jugadores tratando de engañarte. Miles de personas gritándote a centímetros. Décimas de segundo para decidir. Ha cambiado el ecosistema. El árbitro vive pendiente del auricular....y el juez de línea ha pasado de protagonista trágico a actor secundario. Ya no levanta la bandera. Espera. Deja seguir. Para........
