¿Por qué nos cuesta tanto perdonar?
Ayer me pasó algo realmente increíble que supongo tiene que ver (para mi) con el hecho de vivir un poco más enfocada la semana santa. Me encontré con alguien con quien trabajé hace muchos años en un centro comercial. Este personaje ya me había intentado hablar y la verdad es que, con los afanes de la vida, y siendo responsable de mi falta de atención, no logramos concretar un café.
El, simplemente me detuvo en el pasillo y me pidió que le regalara un minuto. Y ahí en la mitad de mucha gente caminando con helados y bolsas en la mano, me dijo que tenía una nueva situación en su vida donde quería estar en paz con todo el mundo. Y que sabía que a mi tenia que pedirme perdón. Trabajamos juntos hace más de veinte años así que me costó recordar algo puntual, pero el me explicó y la verdad me llegó al corazón.
Me pidió perdón y me dijo que no quería estar mal con nadie. Debo reconocer que se ganó mi respeto absolutamente más por ese........
