Cuando Washington se sacude, México tiembla
Las guerras modernas ya no se sienten únicamente donde caen los misiles.
Se sienten en los mercados, en los precios de la energía, en la incertidumbre de los inversionistas y en las decisiones políticas que se toman a miles de kilómetros del campo de batalla.
Por eso, aunque México no esté involucrado militarmente en la creciente confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán, sería un error pensar que estamos fuera del radio de impacto.
No lo estamos. México no participa en la guerra. Pero puede terminar pagando parte de la factura.
Y es ahí donde vuelve a aparecer una de las frases más citadas —y quizá más certeras— de la historia política mexicana.
“Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.
Más de un siglo después, la frase atribuida a Porfirio Díaz sigue describiendo con inquietante precisión la realidad geopolítica del país.
Cuando Washington toma decisiones estratégicas de gran calado, México........
