El dinero barato como justicia social: la lección que Puebla puede sacar de una ley que fracasó en Washington
Esta semana, mientras el Senado de Estados Unidos enterraba —al menos por este año legislativo— la llamada CLARITY Act, en la Sierra Norte de Puebla la Marina desmantelaba una granja clandestina de minería de criptomonedas con más de mil equiposconectados de forma irregular a la red eléctrica. Son dos noticias que parecen de mundos distintos. En realidad, son la misma historia contada desde dos ángulos: qué hacemos, como sociedad, con el dinero que no tiene reglas claras, y qué hacemos con el dinero que sí las tiene pero no llega a quien más lo necesita.
Lo que Washington no logró resolver
La CLARITY Act (H.R. 3633) proponía algo tan sencillo como urgente: decir con precisión qué autoridad regula qué en el mundo de los activos digitales, para que empresas, brokers y plataformas dejaran de operar en un limbo jurisdiccional. Nada de revaluaciones mágicas de divisas ni de sistemas financieros cuánticos —esas son historias que circulan en internet y que el propio texto de la ley desmiente—. El martes, la iniciativa no consiguió los 60 votos necesarios en el Senado. La conversación en Estados Unidos queda congelada, al menos por ahora.
Pero el problema de fondo —activos y flujos de dinero sin reglas claras de origen y destino—no desapareció con esa votación. Se quedó exactamente donde estaba, y en Puebla tenemos la prueba: el 6 de septiembre se localizó en Tlaola un inmueble con 300 tarjetas gráficas dedicadas a minar criptomonedas; cinco días después, un segundo cateo elevó la cifra a más de mil equipos, alimentados con electricidad robada de la red de alta tensión cerca de la presa de Necaxa. Las autoridades investigan si esos activos digitales sirvieron para dar apariencia de legalidad a recursos ilícitos.
Y Tlaola, con ser grave, no es ni de lejos el caso de mayor magnitud que hoy exhibe la urgencia de la trazabilidad financiera en México. Ahí está, en paralelo, el escándalo del llamado huachicol fiscal: contrabando de combustibles a través de aduanas y terminales portuarias, con señalamientos de la propia autoridad financiera estadounidense sobre miles de millones de dólares en flujos con indicios de lavado de dinero, y con investigaciones abiertas en México por presunto blanqueo de capitales contra mandos institucionales, casas de bolsa y estructuras patrimoniales que hoy analiza la Unidad de Inteligencia Financiera. Es, por el monto involucrado, uno de los mayores esquemas de desfalco documentados en la historia reciente del país.
Tres fuentes de dinero negro, un mismo vacío de información. El dinero del narcotráfico, el dinero del huachicol fiscal y el dinero de la corrupción política no son fenómenos aislados........
