Cuando la solidaridad también construye naciones
Esa decisión honra la tradición diplomática de nuestro país, pero también refleja el sello de un gobierno que entiende el poder como servicio. Un gobierno que no separa la soberanía de la solidaridad. Un gobierno que sabe que defender a México también implica proyectar al mundo nuestros principios: paz, cooperación, respeto a la autodeterminación de los pueblos y ayuda humanitaria.
Eso es lo que representa la política exterior de la Cuarta Transformación.
Una política exterior que no se arrodilla ante intereses extranjeros, pero tampoco se desentiende del sufrimiento humano. Una política exterior que defiende la soberanía nacional con firmeza, pero que también extiende la mano cuando otro pueblo atraviesa una emergencia. Una política exterior que entiende que la dignidad de una nación no se mide por su capacidad de imponer, sino por su capacidad de ayudar.
En ese esfuerzo, las Fuerzas Armadas mexicanas volvieron a demostrar su enorme capacidad institucional. Porque hablar de ellas no es hablar únicamente de defensa del territorio nacional. Es hablar de mujeres y hombres que están en la primera línea cuando ocurre una tragedia.
Ahí están cuando hay inundaciones. Ahí están cuando hay sismos.........
