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La NEM y la crítica a los esquemas neopositivistas

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12.02.2026

“Creo que es una falacia, es un error, pensar que únicamente con criterios científicos, en el sentido más positivista del término, resolveremos las cuestiones educativas. Es necesaria esa aproximación científico-técnica, pero también es necesaria la discusión ideológica”.

Hoy pongo a consideración un comentario reflexivo en torno al texto escrito por el doctor Eduardo Backhoff Escudero “La NEM: un modelo educativo sin aprendizajes“ (El Universal, 8 de febrero, 2026), donde examina cómo el modelo de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) profundiza las desigualdades entre ciudadanos con recursos económicos y quienes no los poseen, y genera el “desplazamiento” del “aprendizaje académico” en la escuela.

El doctor Backhoff afirma que: “La Nueva Escuela Mexicana (NEM)… esconde un problema central: el desplazamiento del aprendizaje académico y del desarrollo cognitivo individual como ejes del sistema educativo… En este contexto, el objetivo principal de la educación deja de ser el dominio progresivo de conocimientos y habilidades, y se redefine como un proceso orientado a la transformación social, la conciencia colectiva y la identidad comunitaria. En consecuencia, el estudiante ya no es concebido prioritariamente como un sujeto que debe de aprender, sino como miembro de una comunidad, actor político-social y portador de una identidad cultural”.

Backhoff no debiera preocuparse demasiado por las supuestas limitaciones de la NEM, porque términos como “desempeño” o “dominio progresivo” de conocimientos y habilidades, sí están plasmados en el texto constitucional, Artículo 3º, desde 2019 (al iniciar el sexenio de López Obrador), a través de la expresión “máximo logro de aprendizajes”, frase clave en el discurso y la lógica tecnocrática, métrica e instrumental de la educación, que se impuso desde 2013 durante el inicio del gobierno de Peña Nieto. Ese contenido discursivo gubernamental representa más continuidad que ruptura, y enseña que la retórica sobre la educación del régimen de la 4T no se agota en la NEM (que fue definida específicamente en la actualización de la Ley General de Educación, de 2019), sino que tiene su raíz en la Constitución.

Según Backhoff, “la NEM desplaza así el enfoque centrado en el desarrollo cognitivo individual y en la evaluación de resultados medibles, para privilegiar un enfoque socioformativo, situado y contextual, basado en proyectos comunitarios. El énfasis ya no está en cuánto aprende el estudiante, sino en su vinculación con el entorno (...) Aunque el aprendizaje no desaparece del discurso oficial, deja de organizarse en progresiones claras, acumulativas y evaluables. La NEM rechaza explícitamente la evaluación objetiva del aprendizaje, al considerarla una práctica neoliberal que mide, compara y excluye… sin una verificación sistemática de lo aprendido, es imposible detectar rezagos, garantizar una progresión didáctica y asumir responsabilidades claras sobre lo que todos los estudiantes deben aprender en cada eje temático y ciclo escolar”.

El texto de Backhoff representa una clara expresión de las voces en el ámbito educativo que se fundamentan, implícita o explícitamente, en los elementos del neopositivismo (“solo aquello que es tangible y medible o registrable, es válido”), al priorizar métricas cuantitativas, evaluaciones estandarizadas y evidencias empíricas como pilares indiscutibles para juzgar la validez de un modelo pedagógico.

Además, en el texto en cuestión no se menciona, ni por asomo, la problematización de los roles........

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