Nicaragua, la opereta de los Ortega, interpretada por ellos mismos, y el periodismo de opereta en México
Se dice que algo es de opereta para denostar y disminuir el valor algo, para dibujarlo como ridículo o poco serio. Esto se hace teniendo o no razón sobre la naturaleza del objeto del escarnio; en realidad, la frase siempre suena chocante. Primero, porque pasó de moda, segundo, porque se ha repetido tanto que quien la expresa carece de originalidad y de gracia, y tercero, hay cierta arrogancia en quien la emite haciéndose pasar, deliberada o inconscientemente, por conocedor.
La expresión tiene al menos siglo y medio de existencia, y si no, al menos la percepción de que algo es de opereta en oposición, naturalmente, con la ópera seria que, en aparente contraste, es algo elevado; así tendríamos un arte de primera y otro de segunda. Y es que la opereta surgió a mediados del siglo XIX, cuando la ópera había nacido a fines del XVII.
Ya he explicado en este espacio lo que es la opereta como un desprendimiento de la ópera, una variante ligera y usualmente cómica, en el texto “El deleite de lo ligero: de la ópera bufa al musical” (SDPnoticias, 01-09-24).
La naturaleza negativa atribuida a la opereta y lanzada como arma contra cualquier objeto de crítica, ha sido utilizada como recurso de “análisis” en México sobre todo en el periodismo político, pero también por ensayistas e historiadores y, en general, por analistas de “la realidad nacional”.
He realizado un ligero rastreo de periodistas y escritores mexicanos, actuales y pasados, que han utilizado la frase “de opereta” en sentido principalmente negativo, para disminuir y vilipendiar un objeto de crítica (gobiernos, políticos, ciudades, organizaciones, instituciones, empresas, personas, obras…), con razón o sin ella; usualmente, sin ella, pues el denuesto crudo no vale la pena, es vulgar; en sentido inverso, se exhibe “de opereta” frente a la crítica fundamentada. Va una lista preliminar sin que el orden tenga un significado particular ni califique ni........
