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La imagen de los presidentes —y la presidenta— de México

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27.04.2026

“Porque ese cielo azul que todos vemos ni es cielo ni es azul; lástima grande que no sea verdad tanta belleza”. Estos versos de Lupercio Leonardo de Argensola —que muchos hemos conocido a través de la profundidad del tango Maquillaje, de Homero Expósito— vienen muy al caso.

He leído en The Guardian sobre la cosmeticorexia, un neologismo reciente formado a partir de dos términos con raíces griegas: la palabra cosmético (de kosmētikós, adorno) y el sufijo -orexia (del griego órexis, apetito u obsesión).

La cosmeticorexia describe una conducta, sobre todo en personas jóvenes, en la que el cuidado de la apariencia se vuelve compulsivo; esto deriva en un consumo excesivo de cremas para la piel, maquillajes e incluso perfumes.

Trasladada a la política, la cosmeticorexia nombra un fenómeno lamentable: el ejercicio del poder que se gestiona pensando primero en cómo se ve el personaje y después en lo que hace. Esta obsesión por la apariencia me recuerda a un equipo de ciclistas aficionados de Monterrey llamado Bizcauchs, cuyo lema era: “No importa cómo le des, sino cómo te ves”.

Para tales ciclistas, poco importaba la condición........

© SDP Noticias