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No es el fin del mundo, es el final de los tiempos

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28.08.2026

La tierra tiembla. El fuego arrasa. El agua desborda sus límites. Las guerras desgarran pueblos. La violencia se instala en lugares donde alguna vez habitó la esperanza. Millones de personas viven desplazadas, atemorizadas o enfrentadas a una incertidumbre que parece no tener explicación.

Despertar para dar una mirada a la espiritualidad, al sentido, a la conciencia y a la esperanza no es un tema apocalíptico. Es un llamado espiritual para transformar nuestro dolor en sabiduría.

No es lo mismo hablar del “fin del mundo” que del “final de los tiempos”. “El final del mundo” habla de destrucción; el “final de los tiempos” puede plantearse como el final de una manera de vivir, de pensar y de relacionarnos con la existencia.

No necesariamente se acaba el mundo: puede estar terminando una época de inconsciencia, es decir, de vivir en automático, totalmente anestesiados.

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¡No es el fin del mundo, es el final de los tiempos!

Hay momentos en la historia en los que el mundo parece hablarnos a gritos. Y frente a todo esto, una pregunta comienza a aparecer, casi inevitablemente:

¿Estamos llegando al final?

Pero no necesariamente al final del mundo. Quizás estamos llegando al final de los tiempos. Y hay una diferencia profunda entre ambas cosas.

El fin del mundo supone que todo termina. El final de los tiempos puede significar que una manera de vivir está llegando a su límite.

Tal vez lo que está terminando es una época en la que creímos que podíamos vivir desconectados de nuestra propia alma. Una época en la que confundimos progreso con acumulación, libertad con ausencia de límites, poder con dominio y felicidad con consumo; una época en la que hemos abandonado el espíritu para vivir desde el ego.

Hemos aprendido a conquistar el espacio, pero todavía no sabemos habitar nuestro propio espacio interior, nuestra alma. Tenemos inteligencia artificial, pero seguimos sin saber qué hacer con nuestra inteligencia emocional. Podemos comunicarnos........

© Revista Semana