Cultura ciudadana, tolerancia y sanción social
En Bogotá no podemos aceptar que pedir respeto por el espacio público termine en una agresión. Lo ocurrido en las últimas semanas, donde ciudadanos y gestores han sido atacados por llamarles la atención a personas que hacen sus necesidades fisiológicas en el espacio público —incluso teniendo a pocos metros un baño público dispuesto por el distrito—, revela un problema que no podemos seguir normalizando. Aquí no solo está en juego una norma, está en juego nuestra capacidad de convivir, de respetar al otro y de entender que la libertad individual nunca puede convertirse en una excusa para afectar a los demás.
Los hábitos comportamentales también construyen ciudad. Repetir una conducta no la convierte en correcta. Si durante años hemos tolerado que alguien arroje basura en la calle, estacione donde no debe, invada un andén o utilice un muro como baño, terminamos convirtiendo lo incorrecto en algo cotidiano. Y cuando una conducta se vuelve cotidiana, deja de sorprendernos. Ese es uno de los mayores desafíos de la cultura ciudadana: volver a entender que aquello que hacemos ‘porque todo el mundo lo........
