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Uprimny ya no cuenta muertos

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28.04.2026

Los derechos humanos son una de las conquistas más importantes que la Ilustración le legó al mundo. Hoy, en pleno 2026, en Colombia pareciera que se ha alcanzado un consenso entre los dirigentes: los derechos humanos, más que un discurso de izquierda o derecha, deben ser una política de Estado transversal a todos los gobiernos.

Pero viene el punto problemático: el discurso de los derechos humanos, a pesar de su universalidad, ha sido utilizado a menudo de manera indebida. En vez de ser la herramienta imparcial e inherente a todos los seres humanos, se ha convertido en un arma para la crítica selectiva de ciertos gobernantes.

Los ejemplos abundan y el doble estándar en el abordaje de los derechos humanos se encuentra en muchos sectores. Sin embargo, en esta ocasión me voy a centrar en una sola situación que ilustra muy bien la problemática: el homicidio sistemático de líderes sociales.

No se necesita un gran esfuerzo argumentativo para convencer acerca de la tragedia que constituyen estas muertes: desde 2016 hasta 2025 se produjeron en el país 972 homicidios de líderes sociales, según datos de la ONU. Es peligroso ejercer el liderazgo social en Colombia.

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