Lo que Irán hace no es defenderse ni negociar, sino seguir adelante en su búsqueda revolucionaria de justicia
En Occidente no se entiende la posición de Irán frente a Estados Unidos y a los aliados del imperio. La guerra no sorprendió al pueblo iraní. Sabía que tendría que enfrentarla, por su posición antiimperialista. Ya en pleno conflicto, Irán no está tan interesado en negociar el fin de las hostilidades como en sentar las bases de un nuevo orden internacional. Irán acepta sufrir en aras de hacer avanzar sus intereses. Mientras Washington trata de ganar militarmente, Irán avanza políticamente.
El presidente estadounidense Donald Trump, y con él todos los dirigentes políticos y comentaristas occidentales, creen que los iraníes tendrían que tratar sólo de escapar a las bombas del Pentágono y de recuperar un nivel de vida aceptable. Así que tendrían que renunciar a su programa nuclear y abrir el estrecho de Ormuz.
Pero ya está claro que no es eso lo que preocupa a los iraníes. Los occidentales no entienden en lo absoluto lo que quieren los iraníes, un pueblo para ellos totalmente desconocido. En Occidente todavía no entienden los mensajes de Mohammad Mossadegh y de Ruhollah Khomeiny: los iraníes pueden liberar su propio país de la explotación colonial anglosajona y también liberar al mundo de la dominación colonial occidental hallando en su religión la fuerza necesaria para concretar esa revolución.
Mohammad Mossadegh demostró a principios de los años 1950 que era posible recuperar los bienes de la Nación. Nacionalizó el petroleo iraní y negoció la parte que su país concedería a las compañías extranjeras. La CIA estadounidense y el MI6 británico lo derrocaron, pero no pudieron borrar de las memorias lo que había hecho. Mossadegh ya había logrado despertar una Nación explotada.
Durante largos años, Ruhollah Khomeiny nunca dejó de soñar que cada musulmán podría seguir el ejemplo de los profetas Alí y Hussein y dedicar su vida a la justicia. Imaginó que Irán lograría liberarse de su interpretación dolorista de la leyenda dorada del islam; que sería capaz de liberarse y de liberar al resto del mundo. Ese sueño le costó verse excomulgado por los demás ayatolas… y también hizo posible que el estadounidense Zbigniew........
