La meta imposible
Habían pasado 5 años y 28 días. Era la madrugada del 1o de enero de 2006. Se levantaba en medio de un campamento guerrillero. Humedad. Fusiles. Amenazado constantemente. Solo. Secuestrado. Sin certezas. Sin familia, sin abrazos. Con dos pares de medias, dos pantalones, dos camisas, un par de botas, un radio, un encendedor, una hamaca, un rollo de papel higiénico, un cuaderno, un lapicero, y un mindset entrenado.
Empezó el año con este escrito en su diario: “Enero 1o/2006. ¡Feliz año nuevo! Me levanto con la ilusión de regresar este año a mi hogar, a mi libertad, a mi vida. Y mientras tanto repito mis propósitos para el año, similares a los que me he hecho en cada año y en todos los momentos de mi cautiverio: ser siempre positivo, vivir día por día, aprender todo lo que pueda, acrecentar mi fe, practicar el amor, la bondad, la gratitud, la humildad, la........
