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Ramiro Grau Morancho: «Las ridículas penas de inhabilitación en el caso de los EREs y de David Sánchez, son una burla al estado de derecho»

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14.07.2026

Comenzaré por el principio, agradeciendo al sindicato Manos Limpias, con la firma de don Miguel Bernad Remón, la denuncia inicial del posteriormente llamado “caso de los ERES andaluces”.

Denuncia que cayó en el juzgado de instrucción que regía, con guante de terciopelo, y mano de hierro, la magistrada-juez doña Mercedes Alaya, a la que en cualquier país civilizado se la condecoraría con la más alta distinción, en este caso la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort, a los méritos sobresalientes en la administración de Justicia.

Esta señora tuvo que sortear durante varios años toda clase de ataques, personales, que posiblemente son los que más duelen, pues nos afectan en nuestra esfera íntima de la vida, profesionales, siendo insultada a la entrada de los juzgados por grupos de “sindicalistos”, corruptos y vividores de las ayudas públicas, de los que tanto abundan, en Andalucía y en todas partes.

Tuvo que llevar escoltas, la Junta de Andalucía, de la que la PSOE, esa gran “empresa” cleptómana del dinero público, se había apropiado, le denegó en reiteradas ocasiones personal auxiliar, se intentó –o consiguió- entrar en sus sistemas informáticos, creo que hasta su propia casa fue asaltada, etc.

El coraje y valentía de esta señora es digna de todo elogio, y como ya digo, en cualquier país serio, sería distinguida y condecorada, mientras que aquí el “caso de los ERES” será más un baldón en su brillante carrera profesional, que otra cosa.

Se la intentó apartar del caso, por el expeditivo sistema de la patada hacia arriba, diciéndole que concursase a una plaza de magistrada de la audiencia provincial de Sevilla, a la que tenía legítimo derecho, y que luego el CGPJ le iba a autorizar que permaneciera en el juzgado de instrucción de procedencia, que creo era el núm. 6, en comisión de servicios, para acabar la instrucción, pues poner a otro juez supondría una gran demora, ya que tendría que estar meses y meses estudiando los autos, todo lo cual redundaría en la prescripción de parte de los delitos, etc.

La realidad fue justamente lo contraria: nada más obtener plaza de magistrada en la audiencia provincial, la “mizquierda” judicial española intrigó para poner al frente del juzgado a una “no juez”, socialista pérdida, íntima amiga de altos cargos de la Junta de Andalucía, cuya labor ha consistido básicamente en tres cosas:

Coger prolongadas bajas, para que fuera pasando el tiempo, y que prescribieran el máximo de delitos posibles, levantando la imputación –ahora investigación- a muchos implicados, etc.

Escribir su tesis doctoral, que ya ha defendido, pues al parecer estaba enferma, pero no para sus “asuntos propios”, y

Poner a parir a doña Mercedes Ayala, enfrentándose con la fiscalía, que muy dignamente ha terminado denunciándola, estando el asunto en el CGPJ, de lo que deduzco que dada la alta politización de ese organismo, y el “miedo” de muchos de sus integrantes a un gobierno de extrema........

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