Ramiro Grau Morancho: «El régimen sanchista ataca al Estado, para perpetuarse en el poder»
Los regímenes políticos se diferencian de los gobiernos en su pretensión de perpetuarse en el poder.
Desde el régimen nazi, que aspiraba a gobernar Alemania, y el mundo, durante mil años, hasta el régimen franquista, que nos gobernó casi cuarenta años, o el régimen totalitario-comunista sanchista, que lleva ya más de ocho años pastoreándonos, y que aspira a sucederse a sí mismo.
Y todos los regímenes buscan enemigos externos, para unir a la población, en situaciones de dificultad y, al mismo tiempo, a diferenciar entre buenos y malos… Excuso decir que los buenos son los seguidores del régimen, y los malos, los fachas –o los rojos, dependiendo de las circunstancias-, todos los demás.
Sánchez, un hombre sin presente ni futuro, un auténtico inútil, mantenido por los “negocios” de prostitución, masculina y femenina, de su suegro, y Begoña Gómez, encontró en la política su salida profesional, con vocación de permanencia, por lo menos hasta que se jubile, o le jubile la vida.
Pedro no encabeza un gobierno, sino un régimen, y esto es algo que el PP, en su estulticia habitual, sigue sin entender.
Como tampoco entienden que Sánchez no es inmoral, como podría ser Ábalos, de cintura para abajo, sino que es totalmente amoral, ateo a machamartillo, y que su vida no se rige por la Constitución y el Código Penal, en su caso, sino por sus propios deseos, ocurrencias y apetencias.
En este sentido, se parece más a un adolescente inmaduro, que le echa la culpa a todo el mundo de sus propios fracasos, que otra cosa.
Digamos que es un niño pijo, seguramente malcriado, “formado” (es un decir), en un centro privado, totalmente elitista, para niños peras, el Real Colegio Universitario María Cristina de El Escorial, adscrito entonces a la Universidad Complutense de Madrid, UCM, lo que le permite........
