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Eva Higueras: «¿En efectivo o tarjeta?»

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04.08.2026

El uso de metales preciosos como dinero tiene su origen en Mesopotamia alrededor del año 2.500 a.C. Desde entonces, el denominado dinero en efectivo ha pasado de unas manos a otras. 

En la actualidad, se está produciendo un cambio de tendencia y el dinero en efectivo ha dado paso a la realización de los pagos cotidiano con tarjeta u otros medios electrónicos de pago.

Hemos entrado en un circulo viciosos pues cuanto menos se usa el dinero en efectivo, menos comercios aceptan su uso y ello conlleva que se reduzca el número de cajeros que permitan retirar efectivo.

España no es ajena a esta tendencia y así los pagos digitales no dejan de crecer entre los más jóvenes aunque el efectivo sigue utilizándose por muchos, especialmente por personas mayores, las cuales son las grandes perjudicadas pues el escaso conocimiento informático hace que las plataformas digitales les resulten difíciles de utilizar y, además, ven como el acceso a su dinero en efectivo se reduce por la reducción del número de cajeros y de entidades bancarias.

En Europa, especialmente en el norte y en el oeste, el dinero en efectivo ha ido perdiendo terreno.

Con la pandemia se aceleró esta tendencia y pagar “sin contacto” o con contactless se ha convertido en los más habitual, en la forma de pago más rápida y más cómoda.

Pero esta digitalización hace que dependamos mucho de la tecnología y esto comporta riesgos. La vulnerabilidad de los pagos electrónicos reside, entre otros, por las “caídas” de la red eléctrica y por la existencia de ciberataques y piratas informáticos, lo que puede llevar a un colapso dentro de un país o incluso a nivel internacional.

En nuestro país, el apagón del año 2025 dejó en evidencia que depender de un único medio de pago basado en la tecnología tiene sus riesgos.

En la primera mitad de 2025, casi el 57% de los pagos en la Eurozona se realizaron con tarjeta.

Visa, Mastercard o PayPal son las compañías que procesan buena parte de estas transacciones y éstas son redes gestionadas por empresas estadounidenses lo que supone no solo en una dependencia económica  extranjera ( y control) sino también una importante herramienta de presión política.

Ante esto, Bruselas busca reducir la mencionada dependencia no solo por un........

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