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«Tembláis más vosotros al pronunciar la sentencia, que yo al recibirla»

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17.07.2026

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El Observatorio Vaticano es una institución de la Iglesia Católica dedicada a la investigación astronómica y que depende directamente del Sumo Pontífice. Su centro de operaciones está situado en el Palacio Pontificio de Castel Gandolfo, en la región del Lacio, a orillas del lago Albano, a 18 km al sureste de Roma. El personal del mismo está formado, en su mayoría, por jesuitas doctorados en astronomía. Su director hasta 2015 fue el argentino, padre jesuita, José Gabriel Funes.

El 14 de mayo de 2008, el periódico oficial de la Ciudad del Vaticano, L’Osservatore Romano, publicó una entrevista realizada por el periodista, y religioso, padre Francesco M. Valiante, a José Gabriel Funes. En un momento de la entrevista, Valiante —a sueldo del Vaticano—, que era muy malote, le preguntó a Funes sobre el caso Galileo, a lo que este respondió tan relajadamente que tan solo le faltó decir aquello de: «Me alegro de que me haga usted esa pregunta».

No voy a transcribir la respuesta íntegra, ya que tampoco dijo nada del otro jueves, pero sí un fragmento de la misma: «El suyo fue ciertamente un caso que marcó la historia de la comunidad eclesial y de la comunidad científica. Es inútil negar que hubiera conflicto. Pero pienso que ha llegado el momento de pasar página y de mirar, en cambio, al futuro. Aquel acontecimiento dejó heridas. Hubo malentendidos. La Iglesia, de alguna manera, ha reconocido sus equivocaciones…» y bla, bla, bla, bla, bla…

Como habrán pensado ustedes, el periodista de L’Osservatore Romano que realizó la entrevista era un tipo duro por haber sacado a relucir el espinoso tema de Galileo. ¿Sí? ¿No? Pues va a ser que no.

Ni el periodista era un tipo duro, ni el manido tema de Galileo es un tema espinoso. En cualquier caso, sería un tema ridículo y vergonzante. Y digo que el periodista no era un tipo duro porque, de haberlo sido, no hubiera puesto encima de la mesa a Galileo, sino al fraile dominico Giordano Bruno.

Giordano Bruno, sacerdote católico y fraile de la Orden de los Dominicos, doctor en Teología, filósofo y poeta, fue en vida un defensor a ultranza de la infinitud de galaxias, así como de la diversidad y multiplicidad de sistemas solares. Ello implicaba la existencia de otros planetas habitados, además de la Tierra.

Hasta ahí, las teorías de Bruno se asemejaban más a los postulados........

© Periodista Digital