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Federico, la has vuelto a liar

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26.05.2026

Tuve un novio que me ponía baladas de heavy metal y me leía poemas de Federico. No es que yo fuera muy amiga de las baladas, lo mío era -y sigue siendo- el rock y el ruido, las guitarras estruendosas y sobre todo los quejidos y lamentos del grunge. Pero ponía cara de boba enamorada, un poco porque lo estaba y otro poco porque era lo que se esperaba de mí, cuando aquel novio me regalaba cintas de música que había grabado de la radio y decoraba con dibujos. Pero cuando me leía a Federico, eso sí que era otra cosa.

Con Federico entendí al fin que la poesía era mucho más que aquello que nos enseñaban en la escuela. Mucho más que la rima consonante y la asonante, que las odas, los sonetos, las elegías y las coplas a la muerte del padre que teníamos que memorizar. La poesía se transformó en un ser vivo que me hablaba. En algo mágico. En belleza.

A Federico, nos decían en la escuela, lo mataron.  Así nos lo contaban. Como en un informe forense. A Federico lo mataron, por tanto, igual que ahora se nos dice que se mata a las mujeres. Sin querer contarnos el porqué. Sin ponerlo en contexto. Insinuando que algo habría hecho, que alguna........

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