Moreno Bonilla contra Andalucía
No hay más que leer las encuestas para saber que Juan Manuel Moreno Bonilla va a ganar de calle los comicios del próximo domingo. Las empresas de demoscopia le calzan ya la corona de laureles y sus fieles lo imaginan, a lo Rosalía, vestido de un blanco imperial sobre una plataforma flotante en el Guadalquivir, escoltado por famosetes de zona VIP y protegido por un tinglado de vallas y lonas negras para que el populacho no se mezcle con la jet set. El triunfo de Moreno Bonilla es tan patente y clamoroso que no merece la pena celebrar elecciones. Será mejor guardar las urnas para una ocasión de más fuste, no sé, un nuevo referéndum sobre la duración de la Feria de Sevilla.
Lo bueno de las encuestas es que inyectan cierta vidilla al debate político. Lo malo es que terminan influyendo en la realidad que pretenden retratar. Esa realidad de apariencia holgada, sin embargo, nos muestra a un Moreno Bonilla incómodo con la campaña, un presidente que tropieza en cada aparición pública, que se encuentra con protestas sociales allí donde acude a pelear el voto y que está pidiendo al árbitro que no prorrogue ni un minuto más la agonía. La chapuza de los cribados de cáncer de mama es una losa demasiado pesada y uno siempre se defiende mejor parapetado en el Palacio de San Telmo que partiéndose la cara en un debate televisado.
En una hilarante columna de Ctxt, Gerardo Tecé narra los agobios del candidato del PP durante el último debate de Canal Sur. Los comentaristas de la cadena........
