Un respeto por los que luchan
Soy más cínico que ingenuo, más desapegado que militante, pero este domingo me encontré con la de Sol transformada en una plaza que desplegaba esperanzas. Sí, lo que suena: esperanzas, posibles, opciones; había migajas de pan sobre el suelo agrio del laberinto, había baldosas marcadas con tinta que daban pistas de hacia dónde seguir, pese a la bossa nova trilera de un partido institucionalista podrido por vendepatrias que luego echan media jornadita en Blackstone, o de sus secuaces quincemayescos, que se rasgan las vestiduras para salvar al gobierno más progresista de la etc. y fingen una lucha ideológica de facciones que no es más que una pelea alevosa entre caniches llorones desesperados por mantener su nominita. Porque estos últimos, los institucionales, buscarán las formas de sabotear ese decreto de vivienda peleado y necesario, descargándolo de cualquier carga legislativa seria para que no se mueva ni uno solo de los cimientos de este putopaís de rentistas y aspiracionistas que financia la corrala........
