Maquiavelo, Xi Jinping, la IA y la diplomacia del algoritmo
“Que el que ayuda a otro a hacerse poderoso causa su propia ruina”, escribió Nicolás Maquiavelo en El Príncipe. Durante décadas el poder blando de las grandes potencias viajó por el cine, la música, las universidades y la cultura.
La inteligencia artificial añade ahora una dimensión mucho más íntima. Ya no se limita a mostrarnos una determinada visión del mundo: conversa con nosotros, conoce nuestras dudas y miedos; para algunos, incluso se ha convertido en un espacio de compañía y apoyo emocional. Quien consiga extender masivamente sus modelos no solo estará disputando un mercado tecnológico. Podrá influir también en la infraestructura mediante la cual millones de personas buscan información, interpretan problemas y toman decisiones. China no necesita derrotar a Estados Unidos en cada modelo de inteligencia artificial. Le bastaría con conseguir que una parte creciente del mundo construya su futuro digital sobre tecnología china. La nueva lucha por el poder quizá ya no consista solamente en conquistar territorios o mercados, sino en participar en la arquitectura de la inteligencia artificial con la que otros terminarán comprendiendo el mundo.
El 16 de julio de 2026 Moonshot AI presentó Kimi K3, un modelo chino de 2,8 billones de parámetros. Días después liberó sus pesos completos, permitiendo su descarga y despliegue fuera de los servidores de la empresa. Artificial Analysis le otorgó 57 puntos en su........
