Sangüesa
Hay una ciudad, no un pueblo (esto lo aprendí a fuerza de correcciones paternas durante veinticuatro años) que se asoma a Aragón sin llegar a cruzarlo del todo. Las casas son de piedra, los tejados del color exacto de la tierra que pisan, y hay una iglesia románica que lleva siglos mirando pasar a la gente sin prisa. Las calles se empedran solas, como si supieran que caminar rápido ahí sería una falta de respeto.
No es mágica. Conviene decirlo pronto, antes de........
