Sin Champions, a por la Liga
Barça y Celta llegan a este encuentro tras quedar eliminados de las competiciones europeas, aunque de manera muy distinta. El Friburgo fue claramente superior, tanto en juego como en organización y contundencia, al equipo de Claudio Giráldez, que ha apostado por la cantera tras dirigir al filial. El Celta atraviesa uno de los momentos más delicados de la temporada. En los últimos cinco partidos ha encajado quince goles y solo ha conseguido una victoria, ante el Valencia. A pesar de ello, es un conjunto con calidad demostrada: fue capaz de ganar en el Bernabéu y dispone de variantes tácticas, como el sistema de tres centrales. Sin embargo, la lesión de Starfelt ha dejado al equipo sin su líder natural en defensa, le acompaña Marcos Alonso, otro de los hombres clave en la zaga. En el centro del campo, el Celta combina talento creativo y físico, alternando perfiles como Hugo Sotelo con jugadores más potentes como Ilaix Moriba. Por las bandas destacan nombres como Mingueza y el joven Carreira, mientras que en ataque Borja Iglesias sigue siendo un delantero difícil de contener y Iago Aspas aporta calidad, experiencia y desequilibrio. Son futbolistas capaces de ofrecer su mejor versión, aunque frente a un equipo de la exigencia del dirigido por Hansi Flick, también existe el riesgo de mostrar una cara muy diferente.
El equipo de Flick, tras el duro golpe de la eliminación en la Liga de Campeones, tiene un objetivo claro e inmediato: proclamarse campeón de LaLiga cuanto antes. El Barça debe demostrar que la eliminación no fue justa. La recuperación de Eric y Cubarsí aporta estabilidad a una defensa que había acusado rotaciones y ajustes constantes. En la medular, el rendimiento de Fermín se ha consolidado como una pieza clave en la continuidad del juego, mientras que Dani Olmo añade presión, movilidad y lectura táctica entre líneas. A ello se suma la eficacia de Ferran Torres en el tramo reciente, un factor determinante para convertir dominio en ventaja real.
