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Desterrar la autorregulación

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14.02.2026

Debería ser más fácil. El Barça todavía no ha desterrado la autorregulación. En el Metropolitano jugó un equipo que sabía que había vuelta y otro que no tenía final. Para los colchoneros era su última gran oportunidad y para el Barça la sensación es que hay más. Hansi Flick había conseguido la temporada pasada que el equipo mantuviera un nivel de intensidad muy alto y bastante constante, pero en Madrid volvieron a aparecer fantasmas del pasado.

El ritmo y la intensidad son innegociables. Eso sí debe formar parte del ADN. En los últimos tiempos el llamado modelo se ha puesto encima de la mesa primordialmente para servir intereses, en lugar de para mejorarlo. Fue un crimen que el Barça del Tata Martino perdiera la posesión ante el Rayo aunque lo goleara, porque no era un problema de sistema sino de poder y de acceso al poder. Caer ante el Roma o contra el Liverpool fueron consideradas derrotas exageradamente brutales porque por medio existían los intereses de derribar la presidencia. Ahora no es el caso. Pero es necesario ponerse de acuerdo en cuáles son los buques insignia del estilo.

La intensidad es uno de ellos. Desterrar la autorregulación, otro. El Barça no puede jugar a la carta. No existe el partido de vuelta. Entre otras cuestiones porque la estadística indica que siempre es más importante el encuentro de ida y es el que marca la eliminatoria. Nunca puede haber dos partidos en la mente de los jugadores blaugrana; solo hay el que se juega y ahí se da todo como si no hubiera un mañana. Eso lo entendieron los jugadores del Atlético en esta ocasión.

Otra cuestión es que el Barça vuelva a tener suficientes razones para quejarse sobre las cuestiones arbitrales. No es nuevo. La tostada siempre cae al suelo por el lado donde está la mantequilla. No es solo el FC Barcelona el que se queja y no se puede ver el fútbol solo a través de los cristales de unos colores, pero tampoco hay que ponerse vendas en los ojos a los hechos, repetitivos y reales, que se van produciendo y no están favoreciendo precisamente a los blaugrana.


© Mundo Deportivo