El doble rasero del grito
Mònica Planas
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La semana pasada, en el Open de Australia, Aryna Sabalenka recibió una sanción después de un grito de esfuerzo. La norma no penalizaba el gemido en sí, sino una expresión vocal -por llamarlo de alguna manera- demasiado prolongada según el reglamento, y que puede interferir en la concentración de la adversaria. La frontera entre una reacción corporal legítima y una conducta sancionable es muy subjetiva. Históricamente, en el tenis, los gemidos femeninos se han problematizado mucho más que los masculinos. Casos como los de Seles, Sharapova, Azarenka o Williams........© Mundo Deportivo
