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Colombia al borde del estallido electoral

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20.05.2026

Colombia llega este domingo 31 de mayo a una de las elecciones presidenciales más complejas, emocionales y polarizadas de su historia reciente. Y quizás la principal conclusión antes de abrir las urnas es una sola: en esta primera vuelta no habrá un ganador político claro. Habrá, sí, un reacomodo de fuerzas, dos sobrevivientes rumbo al balotaje del 21 de junio y un país todavía más dividido frente a su futuro inmediato.

La disputa presidencial terminó concentrada en tres nombres: Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Esa concentración no ocurrió de manera espontánea. Fue impulsada por un fuerte efecto de voto útil, alimentado durante meses por encuestas cuestionadas, ecosistemas digitales agresivos y una amplificación constante desde medios de comunicación y grupos económicos que terminaron moldeando la conversación pública.

Durante el último año, quien ha liderado prácticamente todas las encuestas ha sido el senador Iván Cepeda, candidato respaldado por el petrismo. Su trayectoria política ha estado marcada por el conflicto armado, la defensa del proceso de paz y el enfrentamiento permanente con el uribismo. El juicio contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez terminó convirtiéndose en el símbolo más poderoso de su carrera política. Aunque posteriormente un tribunal declaró inocente a Uribe, el impacto mediático de aquel proceso consolidó a Cepeda como referente absoluto de la izquierda colombiana.

Sin embargo, para amplios sectores del país, Cepeda representa un liderazgo más enfocado en la confrontación ideológica que en la administración práctica del Estado. Allí aparece una de las grandes preguntas de esta elección: ¿puede gobernarse un país tan complejo como Colombia únicamente desde la confrontación política?

En segundo lugar aparece Abelardo de la Espriella, probablemente el fenómeno político más disruptivo de esta campaña. Inspirado en modelos como Javier Milei y Nayib Bukele, construyó una marca política agresiva, emocional y profundamente digital. Su campaña entendió muy bien el lenguaje contemporáneo de las redes: velocidad, confrontación, viralidad y espectáculo.

Pero detrás de esa maquinaria sofisticada también apareció un ecosistema paralelo caracterizado por ataques sistemáticos, desinformación y campañas de destrucción reputacional contra adversarios políticos. La gran incógnita es si ese músculo digital realmente se traducirá en votos o si terminará inflando artificialmente la percepción de respaldo ciudadano.

La tercera gran fuerza es la encabezada por la senadora Paloma Valencia, heredera política del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Su fórmula vicepresidencial con Juan Daniel Oviedo........

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