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Un sistema roto, una profesión desvencijada

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24.03.2026

Con sus resultados en puertas de confirmarse, las elecciones del domingo han reiterado lo que sabíamos y que los expertos no quieren ver y menos asumir: que la sufrida democracia boliviana funciona sin partidos o, con más exactitud, a pesar de ellos.

Antes de seguir con el tema es indispensable señalar que el problema es más extenso, en el sentido de que el daño supera al espacio de los partidos y abarca al conjunto del sistema de representación y mediación política, debido a que sindicatos y organizaciones sociales han retrocedido en cuanto a las capacidades de intermediación política que mostraron durante las prolongadas fases en que ocuparon, casi con exclusividad, esas funciones.

El problema de los partidos se encuentra muy extendido en el mundo y es también crítico en algunos de nuestros vecinos, como puede verse en Perú o Ecuador, donde predomina el astillamiento de sus tiendas. No se expresa igual en Chile o Brasil, donde persisten, con aparente solidez, organizaciones partidistas de larga data; mientras en Argentina, las formaciones clásicas, peronistas y radicales exhiben señales de gran agotamiento.

Aquí, en las votaciones para elegir........

© Los Tiempos