Nativos digitales (o la prótesis tecnológica)
Es ingenuo pensar que hoy un niño pueda educarse, entretenerse o comunicarse sin un dispositivo electrónico en mano. De hecho, carecer de uno puede señalarlo como alguien “anormal” en su entorno social. Sin embargo, esta realidad no debería facultarnos para ignorar las consecuencias negativas de la creciente exposición de los infantes a los smartphones y ordenadores.
¿Pueden las pantallas ser tan adictivas como el tabaco o la cocaína? Aunque no existen respuestas categóricas, lo cierto es que el consumo digital se incrementa sin pausa. Según un reciente reportaje de DW, el tiempo de pantalla en jóvenes oscila entre las 3.5 y las 9 horas diarias.
Si consideramos esta última cifra, concluimos que una persona pasa casi la totalidad de su vida activa, desde que amanece hasta que se retira a la cama, absorta en un cristal líquido.
Resulta digno de estudio que las pantallas provoquen tal fascinación, considerando que somos seres inherentemente sociales y afines al colectivo. Pero como el ser humano es........
