Sálvese quién pueda
Lugar común antiguo, se relaciona con el naufragio de un navío cuyo capitán, ante la imposibilidad de evitar la catástrofe, anuncia a cada quien que debe tratar de salvarse como pueda.
Si el navío es el Estado boliviano, refugio en el viaje sobre las aguas de la historia con destino en una mejor vida, el peligro de naufragio de tal que ni siquiera tiene capitán dispuesto a jugarse para dar a la población la opción de salvarse cuando la nave está destruida. Claro. Eso exige verdad y no es fácil si la mentira y el disimulo son los recursos del irresponsable que cuida sus intereses mezquinos y no tiene siquiera sentido de autoconservación.
A nueve meses de la posesión de Paz Pereira como presidente, sus exclamaciones: “¡Bolivia, Bolivia, Bolivia!” y “¡la patria, la patria, la patria!”, reiteradas hasta hartar, recurso histriónico para romper el silencio porque al parecer no tenía otra cosa que decir, suenan hoy a un ser perdido en las brumas de lo desconocido, en caminata a tientas que grita mientras trata de ubicarse. Sin haberlo logrado y sin esperanza de que lo vaya a lograr.
La contención y superación de la compleja problemática del país, resultado del modelo autoritario de corte estatista, requería con urgencia medidas de fondo. Sugeridas una y otra vez por los........
