Cuando Cerdán se despertó, era un titular
Cuando Cerdán se despertó, era un titular
El libro de parece escrito por un telegrafista cursi. Es la obra de un aparatero socialista con ínfulas.
"Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto...". Al igual que el protagonista de la Metamorfosis de Kafka, "Santi" –así le llamaba el presidente– también sufrió un cambio radical y doloroso. Recuerda que un día se acostó tan pancho y al despertar su "nombre dejó de ser el de una persona para convertirse en un titular" y, si bien sus patitas no vibraban desamparadas, como las de don Gregorio, sí sintió la flojera del canguelo.
El miércoles me dispuse a leer La caída: Poder, relato y destrucción en la era del juicio político, el folletín que ha perpetrado Santos Cerdán. Llevaba unas 20 páginas –era cerca de la una de la madrugada– cuando me sobrevino una alucinación. Vi sentados alrededor de una mesa, junto al autor, a Yolanda Díaz y Pepe Álvarez. Agucé el oído: "Puesto que la moralidad en general es imperfecta, tiende en sí a desaparecer la designación de un individuo como inmoral, pues solo tiene, por tanto, un fundamento arbitrario", era Pepe de UGT. "Así es –añadió Yolanda– la concepción moral del mundo no es, por tanto, de hecho, otra cosa que… para emplear una expresión kantiana, toda una........
