La peligrosa debilidad española ante la guerra híbrida marroquí
La peligrosa debilidad española ante la guerra híbrida marroquí
España —como Europa— creyó que los conflictos estaban superados. Las civilizaciones mueren por las mil comodidades que devoran los valores.
Marruecos lleva años ejercitando la denominada guerra híbrida contra una España cuya respuesta es el apaciguamiento. Con la reciente invasión de Ceuta el reino alauita ya sabe cómo ocupar una ciudad con una masa migratoria, lo que tiene consecuencias devastadoras. Lo más grave, sin embargo, no es que el Gobierno ni previera ni respondiera ante la avalancha, sino que la sociedad haya contemplado, como anestesiada, el asalto a su frontera.
La guerra híbrida marroquí
Marruecos ha ejercitado la "guerra híbrida" contra España durante años principalmente mediante la religión, la educación, la propaganda, la diplomacia y la emigración. La religión tutela a los ciudadanos sin operar como un vector teológico de combate directo, sino como elemento latente de negociación. El ministro marroquí de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, ha calificado recientemente como lucha sagrada "la liberación de las ciudades ocupadas al inicio de la época contemporánea".
La educación institucional alimenta la idea del Gran Marruecos señalando las ciudades españolas en algunos libros de texto como enclaves coloniales que deben ser recuperadas. La propaganda está bien estructurada. Previamente a la reciente invasión de Ceuta, Marruecos creó un enorme entramado de cuentas de carácter nacionalista en las redes sociales mostrando cómo vulnerar la frontera. En concreto, la página de noticias locales de Castillejos, con más de 213.000 seguidores, narraba en tiempo real el estado de la vigilancia fronteriza.
También la diplomacia marroquí ha sido activa. En 1975 solicitó a la ONU que las ciudades autónomas fueran apartadas de la soberanía española. En 2007 propuso convertir el Sahara en una región autogobernada por el reino alauita y en 2020 promulgó dos leyes para incorporar unilateralmente las aguas del Sáhara a su soberanía. También ha presionado en los organismos internacionales: las investigaciones sobre el denominado Moroccogate han incluido graves acusaciones de corrupción y operaciones de influencia vinculadas a Marruecos en el Parlamento Europeo. Lo más relevante y peligroso es que Rabat —al contrario que España— mantiene unas relaciones privilegiadas con Estados Unidos e Israel: ha sido apoyado por Washington en un informe del Congreso de los Estados Unidos y por Tel Aviv ante la ONU.
La emigración, como parte de la guerra........
