Dejen paso
Desmontar el techo de cristal
A veces acudo a nadar a una piscina cubierta de València cuyas calles están marcadas por niveles. Al margen de las reservadas para cursillos, quien va por libre puede escoger entre carriles de nivel alto, medio y bajo. Se trata, lógicamente, de una autoasignación: no existe ningún tipo de control, porque se da por hecho que la persona que se tira al agua sabe más o menos cuál es su aptitud para este ejercicio y, si tiene dudas, siempre puede observar el ritmo de las calles para valorar cuál se acopla mejor a su capacidad........
