Se puede cambiar el mundo con un plátano y un polar
El crucero Hondius, fondeado en Cabo Verde. / Elton Monteiro / Europa Press
“Tengo un plátano y un polar. ¿Los quieres?” La chica se da cuenta de que ha aparcado su coche viejo y sucio a un metro de un abrigo en la pared donde duerme un sintecho. Prefiere no girar la vista. El hombre viejo de piel oscura ha pasado el invierno durmiendo en ese lugar sobre un cartón y bajo dos mantas. Acepta el ofrecimiento sin levantarse. Ella abre el maletero y le acerca lo que tiene. Y sigue su camino. Posiblemente desea que al volver por la mañana el indigente ya no esté. ¿Se puede cambiar el mundo con un plátano y un polar?
En la radio dan la última hora del hantavirus. Se confirma la enfermedad en casi todos los casos sospechosos del crucero. Hay indicios también de nuevos contagios. Pero pocos. Uno, incluso, casi al lado de casa, en Alicante. Un microbiólogo intenta tranquilizar. Es un patógeno conocido. No se transmite con facilidad. La prueba es el barco: hay pocos casos entre 150 pasajeros pese a la cercanía de contacto en un espacio cerrado. La letalidad es alta, no obstante: casi la mitad muere. No es, insiste, el coronavirus de 2020, que era desconocido y se transmitía con mucha facilidad, de modo que la extensión fue veloz. Una pandemia en pocas semanas. No es esto. Pero el científico prefiere pasarse de sincero. Sus palabras sirven ahora, deja caer,........
