Los vencejos entre Pedro Sánchez, Feijóo y Llorca
Pedro Sánchez, el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados. / Jesus Hellin / EP
Los vencejos ya no rondan la casa por la mañana. Ahora que el calor aprieta se les ve arriba, planeando en grupos amplios desde las primeras horas del día, quizá aún en su último sueño, cuando dicen que medio cerebro se les duerme, porque lo suyo es nunca parar, solo unas vacaciones de dos meses al año para criar colaborativamente los huevos.
Cada mañana son para mí símbolo de otra vida, sin tantas preguntas difíciles, sin tanto ruido, sin tantas mayúsculas. El tiempo en que mis ojos pasan de su vuelo sencillo y natural a la pantalla del móvil es la distancia entre dos universos paralelos. ¿Para qué saber de un futbolista que celebra un triunfo e invita a corear eso de ‘Pedro Sánchez, hijo de puta’? Revela el nivel de deshumanización alcanzado con la persona. Como si fuera un cromo sin alma, la representación en cartón del enemigo, sin sangre ni sentimientos, ni sufrimientos.
Lo veo en la televisión (al presidente) en una comparecencia sobre los casos de corrupción que ha tenido tiempo de preparar, la pidió hace casi un mes, cuando el estallido del de Leire Díez y la entrada........
