Carta desde Barcelona: En la ciudad de los libros (y sus presentaciones)
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En Barcelona hay tanta actividad literaria que una podría vivir constantemente en ella, instalarse en una sucesión infinita de presentaciones, debates, cursos, talleres y clubes de lectura y habitar ese mundo paralelo al de la realidad en el que la palabra escrita lo es todo. La periodista Llucía Ramis tuvo durante un tiempo una sección en La Vanguardia en la que se dedicaba a cubrir las presentaciones de libros que se hacían aquí a lo largo de la semana. No daba abasto, a menudo se veía obligada a correr entre varias que se hacían el mismo día. Y eso que solo se ocupaba de las novedades. No sé hasta qué punto los libros necesitan ser presentados, pero el acto en sí se ha convertido en una especie de ritual, un romper la botella contra el barco a punto de zarpar, un bautizo laico al que se espera que acudan lectores fieles, los que se interesan por el “tema” o los te han visto en una entrevista previa que has dado en prensa. Para mí es el momento de compartir con amigos y conocidos ese extraño momento en el que el trabajo solitario llevado a cabo durante años traspasa el umbral hacia un mundo exterior en el que la criatura se tendrá que desenvolver solita. Presentas un libro y lo suelta, dejas que se vaya hacia sus posibles lectores. Ya no es tuyo sino de quien quiera llevárselo a su casa. Con lo cual no deja de ser un objeto que viaja de la intimidad doméstica del escritor a la intimidad doméstica del lector.
Confieso que me llevó un........
