Relatos para una metafísica del mal
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El premio Nobel Ivo Andrić combinó dos saberes con maestría: pertenecía a una minoría que sabía leer y escribir, en la Bosnia ocupada por el Imperio austrohúngaro, a principios del siglo xx; y supo cantar el escenario otomano a partir de un estilo modernista que rozaba el existencialismo. En una época marcada por dos guerras mundiales, fue un innovador, pero también fue testigo del mal, de su ejecución y de su propagación.
El patio maldito tal vez no sea su obra más conocida, pero resulta una expresión certera de todo su virtuosismo, mediante una polifonía de personajes e historias, honrada en esta ocasión por la traducción al español de Marc Casals. La obra está conformada por quince cuentos que terminan en una novela corta que pone título al volumen. La mayoría de cuentos (diez de quince) fue escrita antes de la Segunda Guerra Mundial y la novela final no sería publicada hasta 1954.
La literatura de Andrić se sustancia en el negativismo antropológico, donde la fantasía se encuentra al servicio de los miedos imaginarios, las ambiciones desmedidas y las corrupciones morales, lo que da cuenta de la relación cruenta de su obra con la vida. El talento del escritor, articulado sobre un estilo elegante y preciso, no debería llamar a engaño: narra historias donde la existencia es despiadada y oscura. Resulta enigmático cómo la literatura, incluso cuando reincide en exhibir las miserias de la naturaleza humana y describir escenas deplorables, puede generar en los lectores un magnetismo irresistible. Andrić estimuló el interés por el mundo bosnio y balcánico a partir de los........
