Argonautas americanos: la primera novela virreinal
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El náufrago Pedro Gobeo de Vitoria se dispone a terminar “la más triste obra” que sus manos hicieron en apenas quince años de vida. Una docena de sobrevivientes, presa del desánimo, se dispone a morir. Están cerca del estuario del río Cojimíes, entre acantilados y despeñaderos, en la costa de lo que hoy es Ecuador, y corre el año 1594. Apartando arena con las manos, usando una concha a manera de pala, la obra de que habla Gobeo consiste en cavar su propia tumba. “Estaba tan desfallecido que era forzoso pararme por momentos, ayudándome […] el haber ayunado tres días, estar flaquísimo, consumido y deshecho, con sola la armazón de los huesos, y, por decirlo en una palabra, muerto en vida.” Además de la debilidad física, viene con el espíritu en jirones porque en treinta días de camino ha visto morir a la mitad de sus compañeros, ahogados los unos, extenuados los otros, enrevesados de hambre y sed los de más allá.
Muertos en vida: ese fue el destino de una legión de migrantes europeos que se extraviaron al otro lado del Atlántico, en un territorio desconocido, hostil y con frecuencia fatal. Eran colonizadores, buscadores de oro, soldados, marineros, exploradores. Casi todos pertenecían a la nómina de los “desesperados de España”, como los llamó Cervantes, que alguna vez deseó unirse a ellos. La descripción de hombres esqueléticos y........
