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El horror tras la fachada de la normalidad

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27.02.2026

Un himno a la vida: Mi historia

México, 2026, 216 pp.

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La periodista y novelista Judith Perrignon ha recogido el testimonio de Gisèle Pelicot (1952) en el libro Un himno a la vida. Mi historia (Lumen, 2026). Narrado en primera persona, el texto discurre entre la memoria, el hacer conciencia del horror y la firme intención de seguir adelante. Lo que le ocurrió a la francesa recuerda la frase bíblica “los enemigos del hombre (o de la mujer) serán los de su casa” (Mateo, 10:36): el marido y padre de sus hijos, Dominique Pelicot, drogó y violó sistemáticamente a su esposa inconsciente a lo largo de diez años. No se trataba de un perverso placer de carácter solitario, pues decenas de hombres desconocidos participaban en este rito de dominación, llevado a cabo en el hogar del matrimonio en la localidad de Mazan, en el sureste de Francia. Dominique reclutaba a los violadores a través de un foro en línea llamado “Sin su conocimiento” y les daba instrucciones detalladas sobre cómo ingresar a la vivienda sin hacer ruido ni dejar rastros.

La policía descubrió tan graves delitos porque en septiembre de 2020 Dominique cometió la pifia de grabar un video debajo de las faldas de algunas mujeres en un supermercado; la posterior revisión policial de su computadora dio con más de 20,000 fotos y videos, una extensa documentación incriminatoria que sacó a la luz que el reo convirtió a Gisèle en la principal víctima de sus crímenes sexuales. Este hombre atesoraba sus “trofeos de caza” con fines masturbatorios, como se reveló durante el juicio. La policía local informó a Gisèle de la situación y a partir de ese día ella tuvo que convivir con el hecho incontestable de que su marido la veía como una muñeca sexual y que para Dominique las lagunas de memoria y el aturdimiento de su pareja, producto de los........

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