Ecología de la seriedad
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La falta de seriedad es contagiosa. Si una persona es impuntual, quienes la tratan tienden a relajar su propia puntualidad. Si sé que va a llegar tarde, no tengo por qué apurarme. Así se produce el contagio.
Otra falta de seriedad es la cancelación (aunque sea con aviso, y más aún sin avisar) de citas, vuelos, reuniones, medicamentos disponibles, atención en una ventanilla, temas en una agenda, productos en una promoción. Cancelar causa trastornos que cambian prioridades.
La corrupción es una falta de vergüenza, pero también de seriedad; y, desde luego, es un delito. Si quien persigue delincuentes recibe sus dádivas, ¿a qué está jugando?
Las interrupciones al que trabaja con seriedad son una falta de respeto.
La rotulación errónea es una falta de seriedad. Caso real: “Pase usted” –le dicen al visitante que titubea ante una puerta rotulada: “¡Peligro! No pasar”. El anfitrión le explica amablemente que no hay peligro, que el rótulo se puso cuando estaba ahí una subestación eléctrica. ¿Y........
