Vargas Llosa va en libros al mito
Fulgencio Pimentel / Peisa
Logroño / Lima, 2026, 192 pp.
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Se dice que tras la muerte de un escritor este entra a un purgatorio de espera del que sale varios años después, finalmente consagrado u olvidado. Ha pasado casi año y medio de la muerte de Mario Vargas Llosa y el ambiente en ese imaginario purgatorio literario se advierte animado. Su memoria no descansa en paz, y creo que eso le habría agradado. Detractores y apologistas discuten a voces. La opinión más extendida sobre él dice: “me gustan sus novelas, pero no sus posiciones políticas”. Tengo para mí que en ambas se respira el mismo aire. En su literatura, una formidable libertad creadora; en sus posiciones políticas, una pasión por la libertad.
Mario Vargas Llosa escribió novelas, relatos, obras dramáticas, ensayos, artículos, dictó conferencias en todo el mundo, fue candidato a la presidencia de Perú, ganó el Premio Nobel, pero sus detractores lo descalifican por sus posiciones de derecha. Solo las posiciones de izquierda son válidas para las buenas conciencias. Como si la izquierda no hubiera parido dictadores asesinos ni populistas demagogos y corruptos.
En buena hora Vargas Llosa convirtió a Alfaguara en su casa editorial. La mayoría de sus libros (incluyendo rescates valiosos como Historia de un deicidio, su libro-tesis sobre Cien años de soledad, y sus nueve piezas teatrales) se encuentran en librerías y tiendas digitales. No han dejado de aparecer penetrantes estudios críticos sobre su obra, entre los que destacan Tras las huellas de Vargas Llosa de David Gallagher (FCE-USA, 2025); una esclarecedora biografía política: Vargas Llosa, su otra gran pasión, de Pedro Cateriano (Planeta, 2025); un lúcido ensayo literario de Alonso Cueto: Palabras en el mundo (Alfaguara, 2025) y media docena de títulos más. Una mancha en este........
