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Documentales entre el ombligo y el mundo

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07.05.2026

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En la escena más citada y citable de El ladrón de orquídeas (2002), la insuperada obra maestra de Spike Jonze escrita por Charlie Kaufman, un inseguro aprendiz de guionista (Nicolas Cage interpretando al mismo Kaufman) asiste a una conferencia impartida por el gurú de la escritura cinematográfica Robert McKee, encarnado por Brian Cox. El aprendiz le comparte al agresivo McKee su idea de escribir una película en la que no pasa gran cosa y en la que el protagonista no cambia, no aprende nada, no tiene ninguna epifanía, “tal como sucede en el mundo real”, dice Kaufman/Cage tartamudeando.

McKee se le queda mirando unos segundos, se levanta del banco en el que ha estado sentado y, con una taza en la mano, responde, incrédulo: “¿no pasa nada en el mundo?”, subiendo la voz hasta terminar gritando, furioso e indignado: “¡Asesinan gente todos los días! Hay genocidio, guerra, corrupción… Todos los días, en algún lugar, alguien toma la decisión consciente de destruir a otra persona… Si no puedes encontrar esas cosas en la vida, entonces, amigo mío, ¡no sabes nada de la vida! ¿Y por qué carajo estás desperdiciando mis dos preciosas horas con tu película? ¡No me sirve para nada!”.

Debo confesar que un día sí y otro también recuerdo al fervoroso Cox gritoneante cada vez que me topo con un filme documental en el que su realizador o realizadora ha decidido que, como no está sucediendo nada importante en el mundo, no le queda más remedio que dirigir la cámara hacia su propia familia –el hermano, la mamá, la tía, los abuelos, el primo segundo– o hacia su propio reflejo en el espejo. Por supuesto, no todos los documentales ombliguistas son por definición desechables ni detestables –recuerdo un gran ejemplo mexicano, el conmovedor Un día menos (2009), de Dariela Ludlow, sobre sus ancianos abuelos acapulqueños– pero, la verdad, con el mundo en el estado que está –guerras en Medio Oriente y Ucrania, fascismos rampantes, crecientes amenazas laborales en este nuevo mundo tecnofeudalista en el que vivimos–, no deja de parecerme curioso que haya documentalistas a quienes, después de ver lo que sucede a su alrededor, lo primero que se les ocurre es hacer una........

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