Propósitos criminales
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Cuando John F. Kennedy visitó México en 1962, paseó con López Mateos por las calles del Distrito Federal en un automóvil Mercedes convertible que le proporcionó nuestro gobierno. La gente ondeaba sin pudor banderas de los Estados Unidos. Los mariachis sopleteaban sus trompetas apresuradamente y algo alcanzaban a cantar al paso del mandatario. El ambiente se llenó de confeti, serpentinas y globos, pero no cohetes.
La prensa informó que los agentes de la Dirección Federal de Seguridad, auxiliados por el FBI, el Servicio Secreto estadounidense y los agentes del Departamento del Tesoro habían “conjugado sus fuerzas para evitar atentados”.
La nota continuaba así: “Los policías secretos lograron capturar al norteamericano William Hawley, quien se había apostado en un edificio del cruce de 5 de Mayo y Bolívar con un rifle de largo alcance y mira telescópica, con probables propósitos criminales”.
No encontré más información sobre el señor Hawley. Algún teórico conspiracionista podria decir que hay un parecido entre los nombres Hawley y Harvey.
Para que la visita transcurriese sin incidentes, la embajada gringa había informado días antes a su gobierno que las agencias mexicanas tenían “una lista de dos mil a tres mil potenciales alborotadores que serán arrestados y encarcelados antes de la llegada del presidente Kennedy y retenidos hasta que se complete la visita”.
En el libro Nuestro hombre en México, se lee que a los mandatarios “les llevó más de una hora llegar a Los Pinos, y en todo el camino no apareció un solo........
