El Salón de Gascón: Filosofía, cuentos y mentiras: por qué la ficción dice más verdad que los manuales, con Ernesto Castro
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Nasreddin, Zhuangzi, Buda, el diablo y un campesino vasco con dos vacas: los cuentos filosóficos de Jean-Claude Carrière son el pretexto para charlar en el Salón de Gascón con Ernesto Castro de lo que realmente importa. El antiintelectualismo como resentimiento, la inteligencia artificial como robo del derecho a equivocarse, el fragmento versus el sistema, y por qué el mejor proselitismo es siempre el del que se aplica el cuento.
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Aquí una transcripción editada.
DANIEL GASCÓN: Hola, muy buenas. Bienvenidos al salón de Gascón de Letras Libres. Es un placer estar hoy aquí con Ernesto Castro, ensayista y profesor de estética en la Universidad Autónoma de Madrid. Me gusta mucho el tema que vamos a tratar hoy, que son los cuentos recopilados por Jean-Claude Carrière, el novelista y guionista de Buñuel, pero también de Milos Forman, que ahora se llaman Cuentos filosóficos del mundo entero, aunque originalmente era El círculo de los mentirosos, que es un título más bonito. Hola, muy buenas.
ERNESTO CASTRO: Muy buenas, Daniel. Encantado de estar aquí en tu salón y en tu podcast.
DANIEL GASCÓN: Una de las razones por las que pensé en ti es porque la edición nueva lleva una frase tuya, y además me contabas que has ido a contar los cuentos hace unos días.
ERNESTO CASTRO: Sí, efectivamente. Los dos ejemplares que me envió la editorial a cambio de la faja, uno terminó en manos de mis alumnos de la universidad y otro, con más entusiasmo, en manos de unos alumnos de cuarto de primaria en la escuela Ferran Suñer, en San Antonio, donde está escolarizado mi hijastro, Ulises de Miguel. Piden a los profesores que vayan, y yo iba bastante cagado porque sabía que era un público muy difícil. Me levanté a las 6:30 de la mañana para prepararme bien la charla. Fui aislando algunos cuentos del libro con reflexiones más amplias, y lo que me dejó alucinado fue la receptividad de los alumnos.
Empecé con el cuento del elefante, que creo que está en la sección sobre el conocimiento: los ciegos que se acercan al elefante y cada uno, dependiendo dónde toca, interpreta una cosa diferente. Eso me sirvió para reflexionar sobre el título, El círculo de los mentirosos. ¿Cómo es posible que la filosofía, que busca la verdad, pueda ser narrada a través de mentiras? El cuento de los ciegos es paradigmático de cómo alguien puede estar equivocado diciendo la verdad: cada uno de los ciegos decía su verdad, pero no era la verdad absoluta. Igual que uno puede estar equivocado sin mentir, uno puede mentir diciendo la verdad, que es lo que hace justamente la ficción, o el mito, o el cuento. Fue genial hacerlo con niños de 10 años, que lo reciben muy bien.
DANIEL GASCÓN: Eso yo también les he leído muchas veces a mis hijos los cuentos y les divierte mucho, porque además tienen muchas veces esa parte de humor y de fantasía. Y viendo el prólogo, Carrière dice que a él le gusta la filosofía y que muchas veces intentaba leer manuales de filosofía y luego no podía porque se le atragantaban. Dice que este es un poco su manual de filosofía. No sé cómo lo ves tú.
ERNESTO CASTRO: Tenemos un texto pendiente dentro de Letras Libres sobre este asunto de cómo introducirse en la filosofía. El estudio que he hecho al respecto me ha llevado a descubrir que los clásicos, los griegos, distinguían entre los prolegómenos, que son los temas a tratar antes de abordar el asunto; el protréptico, que es la invitación a la filosofía; el enquiridion, que es el conjunto de frases más o menos aforísticas, los compromisos prácticos; y la isagogé, que ya es como los axiomas, el resumen, el abstract. Lo más interesante de esos cuatro formatos de introducción a la filosofía es que los cuatro son posibles en el género tan extraño que es la vida del filósofo. Es muy singular que el género biográfico empiece en Diógenes Laercio con personas que popularmente se les conoce por no vivir sino pensar, personas que han negado la vida, que han muerto en vida para dedicarse a eso atemporal e inmortal que son las ideas. Pero tiene bastante sentido que la vida del filósofo tenga este componente un poco absurdo, humorístico y cómico, y que la filosofía se haya entendido siempre como un compromiso práctico del que se derivan historias y anécdotas. Muchos filósofos son más conocidos por historias célebres, como que Kant salía a pasear todas las tardes a la misma hora y la gente ajustaba los relojes, y a través de esas anécdotas te enteras casi mejor del trasfondo de un pensamiento que metiéndote en debates muy escolásticos. En este libro aparecen muchas historias que tienen esta estructura de breve biografía, de retrato, de Buda o de Nasreddin, el personaje de Las mil y una noches. Hay ciertas tradiciones filosóficas, especialmente las orientales, como dice bien Carrière, la sufí o la budista, que como son antiintelectuales, que no le dan mucha importancia al conocimiento eidético y creen que en el fondo el mundo es una especie de ilusión y de fantasía, precisamente por ese motivo insisten tanto en la importancia de la ficción y de la literatura para transmitir ideas. Es genial cómo la filosofía está disuelta en esa práctica narrativa y literaria.
DANIEL GASCÓN: Es curioso, porque en el libro recopila historias de muchas tradiciones, y muchas veces hay como esos personajes que van reapareciendo. Se podría ver así como una novela polifónica, porque con Buda, con Nasreddin, que tiene variantes, porque es como ese personaje del atolondrado en Turquía, pero hay una variante en los cuentos judíos que se llama Chacha. Eso es muy llamativo. Y otra parte que me divierte mucho es la que tiene la duda entre el sueño y la realidad.
ERNESTO CASTRO: Es muy curioso que en el prólogo Carrière diga que va a dejar de lado los cuentos con componente fantástico y moralizante, porque era un agnóstico decidido que seguía esta senda de la búsqueda interminable de la verdad y la sospecha de cualquiera que diga tenerla. Lo más curioso de esa negación, de ese huir de la fantasía y de la moraleja, es que en el fondo sí que hay muchos cuentos, no de una fantasía naíf de cuento de hadas, pero sí de lo que es la literatura fantástica a partir del siglo XIX: la incertidumbre de si algo es real o ficticio, si está en el campo del sueño o de la realidad. El caso más famoso es el de Zhuangzi, que sueña que es una mariposa y se pregunta al despertar si no era quizá una mariposa que soñaba ser Zhuangzi, el famoso filósofo taoísta chino. Me parece muy singular que Carrière reniegue de la fantasía y de la moraleja cuando en el fondo sí que hay un componente moralizante, o ético si nos gusta esa palabra, en cómo aboga por esta posición práctica del sabio, alejado del poder, irónico. En el fondo también hay una moralidad o ética en ese cinismo antiguo del “Apártate, Alejandro Magno, que me estás quitando el sol”.
DANIEL GASCÓN: Aquí no sale, pero recuerdo otro de Nasreddin: cuando está al servicio del rey o del tirano, hay robos en el palacio, todos los consejeros dicen hay que hacer las murallas más altas, y él dice que hay que hacerlas más bajas porque los que roban están dentro, que se vayan.
ERNESTO CASTRO: Sí. Y creo que hay un cuento que habla de cómo los emperadores que trajeron a los sabios a sus palacios están en el paraíso por haberse asesorado bien, y sin embargo esos mismos sabios están en el infierno por haberse vendido a los reyes. En un mismo acto puede haber condena o salvación dependiendo de cómo se mire.
DANIEL GASCÓN: Y luego él juega con esa forma en la que está organizado, que es como un gran contador de historias recogiendo historias. Y muchas veces lo que hace es poner un cuento con una cierta moraleja, una interpretación muy obvia, y el siguiente es la interpretación contraria.
ERNESTO CASTRO: Y además el índice es otro cuento. En el índice hay un conjunto de frases: la primera sección se titula “El mundo es lo que es” y la segunda literalmente “El mundo no es lo que es”. Y una que tiene que ver con el tema político dice: “El poder es frágil, o sea intranquilo, o sea dubitativo, o sea incoherente, o sea cuestionado, o sea frágil.” Esta cuestión dialéctica de la reunión de los opuestos es una de las grandes características que tiene la literatura, que precisamente a través de la ironía, un registro cómico muy típico de la filosofía, puede decir una cosa y la opuesta sin caer en contradicciones, sino viendo cómo se desarrolla eso a nivel de carácter. Las grandes ficciones son las que son capaces de explorar las contradicciones siendo coherentes en el desarrollo del personaje o de la trama. Cualquier obra de ficción, por breve que sea, no es sino el anudarse y desanudarse de una contradicción o de una incoherencia.
DANIEL GASCÓN: Y luego hay otra parte curiosa: seguramente algunas historias que ves ahí las conoces también en versión de chiste, que dices “pero si este es un chiste que me contaban en mi casa.” O por ejemplo la que has contado de la mariposa es como La noche boca arriba de Cortázar prácticamente. Y hay otro que es la “Historia de los dos que soñaron”, clavada: dos personajes, uno que sueña con un tesoro, se mete en un lío para encontrarlo, y entonces el policía le dice que él ha soñado también un tesoro en una casa y era su casa.
ERNESTO CASTRO: El sueño dentro de un sueño. Es verdad que esa la contaba muy bien Borges: el tipo que tiene que viajar hasta un país lejano para que otro le cuente que ha soñado que tiene el tesoro en su propia casa. La pregunta es por qué el genio no le reveló el sueño directamente. Porque hay que hacer el camino de ida y vuelta para descubrir lo bien que se está en Ítaca: tienes que irte hasta Troya, comerte el marrón, y ya te vuelves.
DANIEL GASCÓN: Y además Borges lo lleva hasta un final, mientras que aquí Carrière dice que en el jardín estuviera el tesoro o no depende de la noche, la compañía y las copas que llevara el narrador.
ERNESTO CASTRO: Claro, claro. Carrière es muy curioso porque es un gran segundón, lo que en inglés llaman un wingman, el ayudante, porque ha hecho guiones con todos los más grandes del cine francófono: Buñuel, al que vamos a contar como fráncófono, en buena medida, Godard, Malle, Milos Forman en algunas de las películas que hizo en Francia. Y a su vez ha adaptado cosas inadaptables como la Mahabharata, o ha hecho adaptaciones de cosas que nadie pensó........
