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Antonio Villarreal: “Vivimos más polarizados y más cabreados por la lógica de la tertulia”

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17.04.2026

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El periodista Antonio Villarreal ha publicado Tertulianos. Un viaje a la industria de la opinión en España (Península), que puede verse como una mezcla de reportaje y tratado de antropología (o zoología) sobre este género audiovisual. El libro es el tema de esta conversación con un interlocutor que participa a menudo en tertulias.

¿Cómo decides tú, que eres un periodista de cosas serias, estudiar un asunto que es, precisamente, la falta de seriedad?

Llevaba dándole vueltas mucho tiempo. Pero me parecía algo con tantas aristas, tan ambicioso, que tocaba tantas teclas, que no sabía cómo abordarlo. Y creo que de no haber sido porque ya no estoy en un medio de comunicación nunca lo habría podido hacer. La cercanía al objeto que quieres estudiar te nubla mucho la vista.

Al principio quise hacer algo de periodismo de datos, ver cómo se distribuían los tertulianos. Tenía una idea un poco más pedestre. Pero luego dije: esto realmente es una casualidad estadística, el fenómeno de los tertulianos tiene mucho más.

Y luego también empecé a notar que a mi alrededor las conversaciones estaban siendo mediatizadas por la exposición continua a tertulias. En vecinos, en amigos.

Primero, que solo se hablara de política, lo cual no es nada habitual. Amigos que compartían una pasión por los cómics o por los perros, por lo que fuera, ya son dos personas que no se llevan bien porque cada uno tiene una ideología distinta. Y me dije: esto no es normal, que cada vez que nos juntemos varios amigos siempre sea el tema.

No era por cuestiones políticas como la sanidad pública. No, eran cosas del tipo: ¿Sabes lo que acaba de decir este político?

Ahí me di cuenta de que lo de las tertulias, que yo quería entender intelectualmente, tenía consecuencias muy notables y muy tangibles a mi alrededor. Empecé a unir ambos planos para investigar qué había detrás y cómo nos estaban afectando.

Te pones a estudiar las tertulias y ves que un montón de gente aparece en muchas. 

Creo que esa experiencia es compartida por mucha gente: levantarte por la mañana, poner la radio y escuchar a un determinado tertuliano, y luego, después de todo el día trabajando, yendo y viniendo, estar con tus hijos, poner la tele o la radio por la noche y que esté ahí otra vez ese tertuliano. Te preguntas qué ha hecho él entre medias. ¿Ha ido a su casa? ¿Ha comido? ¿Ha estado con su familia? ¿O ha ido saltando de una tertulia a otra?

Luego descubrí haciendo la investigación que tiene truco: dependiendo de los medios que consumes como oyente o espectador, eso eleva mucho las probabilidades. Si consumes medios de izquierdas, probablemente te encontrarás a Jesús Maraña muy habitualmente; si consumes Onda Cero o El Confidencial, Ignacio Varela u otros serán más habituales. No hay nada casual. El azar siempre tiene un patrón, lo que pasa es que muchas veces no lo entendemos.

¿Qué es exactamente una tertulia y cómo se diferencia de un debate?

Cuando empecé a investigar la historia de la tertulia, el origen siempre se sitúa en La trastienda, un programa impulsado por Fernando Ónega en el año 84, después de Hora 25, luego Protagonistas…

Siempre me pregunté por qué, y creo que es un poco por la espontaneidad. En La clave siempre tenían un tema, no se salían de ahí, y tampoco había tantos enfrentamientos entre unos y otros: cada uno hablaba un poco de lo que sabía, había muchos expertos, era muy diferente. Pero generalmente no se suele incluir La clave entre los programas de tertulias, y siempre me ha llamado la atención, porque es verdad que la radio –la auténtica tertulia política– tiene algo de viveza, de cambio de postura, hay un elemento más orgánico que en los programas de debate canónicos no estaba. Por eso se considera la tertulia un género, un formato nuevo.

Recuerdo un artículo de Félix Romeo en Letras Libres sobre esos programas de televisión que eran tertulias aunque no necesariamente políticas; Félix iba a veces. Era 2008 más o menos, y Félix escribía: son un sitio donde se puede discutir de cosas de las que normalmente no se habla. Sin embargo, tengo la sensación de que lo que ha pasado después del 15M es que se han convertido en tertulias muy políticas: comentarios a cosas que han dicho los políticos, con la conversación muy capturada por eso.

El propio formato ha cambiado mucho, tanto los temas de los que se habla como los protagonistas. Si permites que uno hable durante dos o tres minutos —que tampoco es mucho— es muy distinto a si le permites hablar solo durante 20 segundos, que es algo que muchos tertulianos me han comentado: les preguntan su opinión y ya les están haciendo señas para que corten. Pero claro, en 20 segundos sobre un tema nuevo la cabeza a veces ni siquiera puede estructurar la información o concentrar lo que quieres decir. Eso también condiciona mucho el tipo de tertuliano que vemos hoy, especialmente en televisión, y los temas de los que se trata.

¿Se podría volver a las tertulias de antes?

Pienso que no, porque hemos pasado de un ecosistema informativo donde un periodista tenía todo un día completo para escribir una noticia, hasta la siguiente edición, a un continuo de información y actualidad. Eso requiere profesionales especializados de otra forma. ¿Para qué quieres traer a un catedrático o a un dramaturgo para hablar de un tuit o de un zasca que Óscar Puente le ha dado a Faith Hogan? Es absurdo. Necesitas gente capaz de analizarlo en los términos y en el lenguaje que la gente demanda........

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