Esas verdades a medias
No existe mentira más maliciosa que una verdad a medias. Al vestirse con los ropajes de lo irreprochable, se vuelve incontestable. Desgraciadamente, esta máxima se ha transformado en la hoja de ruta de la gestión pública actual.
Vivimos en una isla anestesiada por titulares grandilocuentes y triunfalismos de despacho que estallan en mil pedazos al contrastarse con la realidad de la calle. Nos saturan con propaganda institucional mientras el día a día de los residentes se resquebraja entre la desidia y el colapso.
Las comparecencias oficiales se llenan de orgullo al exhibir cifras récord de visitantes, incrementos del gasto en destino y balances históricos en los Centros de Arte, Cultura y Turismo. ........
