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La ficción del «cowboy» Trump

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07.04.2026

Desde la década de los treinta hasta bien entrados los sesenta del siglo pasado, la filmografía estadounidense, quizá la que tuvo más proyección junto con la británica en ese período, convirtió los guiones sobre los cowboys en uno de los fenómenos culturales de su historia reciente. El género western influyó en generaciones de jóvenes que apenas tenían otras opciones de entretenimiento más allá del cine bélico, que ensalzaba el papel norteamericano en la Segunda Guerra Mundial, y las comedias románticas destinadas a un público que buscaba reafirmar el papel femenino como el descanso del guerrero en el hogar, salvo honrosas excepciones, claro está, de mujeres con carácter. En parte debido a esta influencia, transmitida desde generaciones, son millones los norteamericanos que consideran la posesión de armas de fuego y la defensa con ellas como un derecho inalienable e intrínsecamente vinculado a su cultura y a su historia. Siendo difícil de aceptar para los europeos la facilidad con la que cualquier carácter cinematográfico norteamericano y, desafortunadamente, persona real, desenfunda su arma para agredir a todo aquel que discrepa o se enfrenta a él, sin embargo, nos sirve para comprender la psicología de determinados personajes de relevancia internacional.

Así, no es difícil encontrar grandes similitudes entre el comportamiento errático y caprichoso de Donald Trump con la arrogancia, la impulsividad y la prepotencia del líder de cualquier banda de forajidos o de vaqueros. Por el simple hecho de ser el jefe de la Casa Blanca, cree que puede cabalgar por el mundo insultando, amenazando e imponiendo su voluntad a todos aquellos que considera más débiles o inferiores, mientras intenta amigarse con los otros líderes de las bandas más poderosas, llámense Putin o Xi Jinping.

Confiando en el respaldo del poderoso ejército norteamericano para cambiar gobiernos y reescribir la historia, Trump ordenó un despliegue cinematográfico en el Caribe con el fin de atrapar a Nicolás Maduro en Venezuela. Este éxito le dio las ínfulas suficientes para repetir el ejercicio en Oriente Próximo contra Irán. Pero el régimen de los ayatolás no solo no ha sucumbido rápidamente, sino que ha respondido creando el caos en la Península Arábiga y las bolsas de todo el mundo.

Donald Trump no sabe que, frente a los cowboys, héroes del celuloide, se encuentran los históricos vaqueros de origen español, quienes, importando su tradición a Nuevo México, pusieron en marcha la ganadería extensiva estadounidense a base de mucho esfuerzo. Y es que, tanto Trump como los cowboys, se sustentan en una ficción cuya mentira se desvanece al apagarse los focos para dejar a la vista la amarga realidad, que está, casi siempre, fuera de su control.


© La Voz de Galicia