Ahí viene la plaga
“Somos una plaga”, nos informó Viviana Marín, secretaria política de las Juventudes Comunistas de Colombia, la llamada Juco. Y a continuación anunció que harían todo lo posible por hacer “invivible el país”, en una no muy lejana reviviscencia de lo que prometió Laureano Gómez hace ochenta años cuando ofreció hacer “invivible la república”.
La Juco, valga decir, no es precisamente una inofensiva tropa de niños scout dedicados a vender limonada y galletas en los bazares. Las juventudes comunistas han sido la cantera más prolífica de bandidos, guerrilleros y pelafustanes que ha producido Colombia. Timochenko, Cano, Bateman, Fayad, Romaña, Iván Márquez y el narcotraficante John 40 son solo algunos de sus más destacados exalumnos.
Para no mencionar a Manuel Cepeda Vargas, uno de los arquitectos de la combinación de todas las formas de lucha. Matar y secuestrar mientras se apelaba al voto en las urnas fue una práctica sistemática que explica en buena parte la masacre de la Unión Patriótica. (Hasta Gilberto Viera se encogía de hombros cuando le señalaban el problema: gajes del oficio fue su respuesta en más de una ocasión).
Por eso es por lo que cuando algún cuadro de la Juco amenaza con hacer “invivible el país” hay que tomarlo en serio, así después se hagan los de la Chimoltrufia. En las entrevistas de radio que prosiguieron al anuncio, la doctora Marín, que días antes había escupido babaza rabiosa, nos aclaró que se trataba de un malentendido. Nadie estaba en plan de incendiar el país sino de manifestarse pacíficamente como disponen la constitución y la ley.
Supongo que muchos le........
